EL PODER DE LOS SILENCIOS ( Oratoria)

“La palabra es plata y el silencio es oro”. Si hablar es importante, callar lo es aún más.

El político y periodista francés, Georges Clemenceau, dijo que “manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra”. En oratoria a menudo el silencio se puede interpretar como desconocimiento del tema que se está tratando, nerviosismo, incomodidad. En un monólogo, una exposición, quedarse callado puede ser adecuado para atraer a las personas, crear expectación, inquietud.

El silencio es captador de atención. No hay nada mas poderoso que el silencio en las conversaciones. A menudo puede ser confundido con caer en el abismo, pero mucho más lejos de la realidad, ya que hay que aprovecharse del silencio en las conversaciones para causar impresión de fuerza y seguridad.

 ¿Por qué nos causa tanta incomodidad cuando un orador se queda callado? Rompe con la fluidez de la conversación, la dinámica de la misma. activa nuestro cerebro ante una situación de cambio y provoca que cuestionemos la causa del mismo. La salida de la zona de confort del escuchante es evidente pues se cuestiona que ocurrirá.

El silencio, provoca dar el paso entre mis pensamientos y la realidad que nos rodea. Se puede decir que es una fuente de apoyo.

Debra Fine, escritora y conferenciante estadounidense y autora del libro “saber conversar”[1], nos dice que “cuando hablamos o escuchamos, el silencio sirve para permitir que ambas personas piensen. Entender al otro no es un proceso automático, sino que requiere de cierto grado de reflexión. Una charla que carece de pausas o silencios no permite que las personas procesen la información. Peor aún, el silencio nos genera tal incomodidad que tendemos a preparar nuestra intervención mientras la otra persona todavía esta hablando para llenar cualquier vacío que pueda producirse. Eso significa que no estamos escuchando”.

Ella relaciona el silencio en la oratoria con la intimidación. Considera que el hombre más intimidante en la sala es aquél que puede permanecer callado durante más tiempo mientras los demás comienzan a ponerse nerviosos.

Con la gestión de las pausas se tiene mucho ganado. Evoca expectación, permite transmitir un mensaje enfático y terminante que destaque una expresión. El silencio desconcierta a los presentes, es por ello por lo que es uno de los mecanismos más preciados en la oratoria.

Se debe utilizar con prudencia sin abusar del mismo y en distintos momentos de distintas maneras.

«Ayuda a los oradores nerviosos que hablan rápido a tranquilizarse y respirar profundamente. Es un buen sistema de recuperación de los pensamientos, permite ordenar las ideas y volver a recuperar las olvidadas.«[2]

El silencio permite a la audiencia asimilar y dirigir lo que se acaba de decir. Di algo poderoso y luego permanece en silencio. Esto eleva la importancia de lo que se acaba de decir. Los expertos estiman que una persona que sabe utilizar bien el silencio ante una audiencia demuestra calma, confianza, credibilidad. En vez de usar muletillas como uhm, estoo, eeeeh…, que puede convertirse en un vicio del lenguaje y transmitir nerviosismo e inseguridad.

El director de orquesta Neal Gittleman dijo en una charla sobre el poder del silencio que no hay suficiente silencio en nuestras vidas. No nos gusta el silencio, por eso lo llenamos con música, ruido, voces, nuestras vidas están llenas de ruido, distracciones, y el silencio es un bello antídoto de la naturaleza

El discurso puede ser muy bueno, pero si estas abrumando al público con mucha palabrería el discurso pierde poderío. Un estudio de Microsoft sobre la capacidad cerebral dispuso que el cerebro humano tiene un tiempo de atención activa de 5 segundos. En esos 5 segundos pierde la concentración si el mensaje no le llega o la conversación no le interesa.

Líderes, políticos, conferenciantes tienen un margen de tiempo para hablar, convencer de sus ideas al público, tienen muchas cosas que decir y quieren hacerlo en el menor tiempo posible, pero esto es un error. Como dijo el escritor y publicista Miguel Ángel Furones, “en oratoria decir más es decir menos”. Al final, muchas veces, el diálogo queda desacreditado, insulso. No damos tiempo al cerebro para que asimile la información, por eso son importantes las pausas. Es preferible que la audiencia asimile tres ideas fundamentales y no que se vaya diciendo ¿qué es lo que dijo? Furones en su artículo literario si quieres hablar bien en público… aprende a callartemanifestó que “la cuestión no era qué diablos había dicho. La verdadera cuestión era, entre dicho y dicho, cuánto tiempo había callado.”

Hay que tener en cuenta que no hay motivo alguno para correr. Por el hecho de transmitir más palabras en un minuto no va a hacer que se llegue antes al cerebro de los oyentes. Llegaran ideas desordenadas e inconexas. Es mejor caminar, bajar el ritmo, expresar nociones cortas y claras. Llegar a la meta el último, pero habiendo cumplido el objetivo, que el público haya captado lo que querías comunicar; que acabar el primero la carrera habiendo hablado deprisa y que no se digiera nada.  

Si se observan charlas que han trascendido en la historia como el discurso de Charles Chaplin en la película “el gran dictador”, un hombre famoso por su silencio que, no obstante, en tres minutos de discurso pasó a la memoria de muchas personas por la entonación, emoción del mismo, autenticidad con el que lo narró, con naturalidad, haciendo un buen uso de las pausas para que sus palabras nos lleguen, dejándonos una idea clave al terminarlo: este mundo necesita más sentimiento y menos pensamiento. Mas amabilidad y bondad y menos violencia. Aboga por la lucha de todos hacia la libertad. 

Los tres silencios para dar fuerza a una exposición:

  • Al comienzo de ella, el orador manteniendo un silencio paciente con objeto de aguardar la concentración de las personas e incluso suscitar intriga.
  • En el desarrollo del discurso cuando se quiere destacar algo importante. Es imprescindible que, al menos, entre idea e idea que se quiere transmitir, haya una pausa. Un tiempo que se deja al espectador para que reflexione sobre lo que se le acaba de decir. También es frecuente su uso cuando se ha acaba de decir algo ocurrente o bromista, y se permite un margen temporal de silencio para que las personas lo asimilen, se rían y aplaudan. Magos, actores, comediantes, dominan con destreza los silencios en sus demostraciones pues es lo que da encanto a sus actuaciones.
  • En la conclusión: al finalizar se puede hacer una declaración o acabar manifestando aquello por lo que quieres que te recuerden. Es interesante utilizar una cita de alguien relevante, una anáfora o simplemente contar una historia muy breve donde se vaya bajando la entonación hasta quedarse en silencio. Este efecto evoca sensibilidad en la audiencia, ganas de aplaudir al orador.  

Artur Schnabel, uno de los pianistas mas relevantes del S.XX dijo que “no toco las notas mejor que otros pianistas. Pero las pausas entre las notas; es ahí donde está la maestría”. Esta frase también puede llevarse al campo de la oratoria. Puedes ser un gran orador, pero si no sabes manejar las pausas entre idea e idea, el mensaje que quieres transmitir pierde su efecto.

Bibliografía:

https://paulagonzalezcomunicacion.com/2016/09/08/la-importancia-del-silencio-en-oratoria/

https://www.lavanguardia.com/vida/20190203/46177449169/capacidad-atencion-estimulos-concentracion.html


[1] Debra Fine, “Saber conversar. Como mejorar tus habilidades para comunicarte con los demás”, pág. 79-93.

[2] Corporate Communication Experts (Centro de formación australiano de expertos en comunicación). Artículo “ The power of silence”.

Publicado por G P E

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